LAS HORMAS
Los zapatos con arrugas excesivamente marcadas o con las puntas vueltas hacia arriba, crean un efecto anti-estético y dan a las personas que los llevan un aspecto descuidado. Estas son señales inequívocas de que necesitan una horma.
Recomendamos el uso hormas articuladas de madera de cedro, que se adaptan a todo tipo de zapatos, absorviendo las humedades, permitiendo de este modo, recuperar la forma original del zapato.
NO USAR EL MISMO PAR DE ZAPATOS, TODOS LOS DÍAS
Cada día de uso de calzado, requiere un tiempo de descanso del mismo. La condensación producida por el calor y la transpiración, crea unas condiciones de humedad excesiva que necesitan de al menos 24 horas para evaporarse. El calor y la humedad endurecen y cuartean la piel, por eso, si evitamos usar el mismo par de zapatos dos días seguidos estaremos alargando su duración y manteniendo al mismo tiempo su nivel de comodidad; un zapato saturado de transpiración recalienta el pie.
LIMPIEZA DEL CALZADO Y USO DE PRODUCTOS
En primer lugar, se debe limpiar el polvo con un cepillo de cerda algo dura, el barro, si existiera, debe ser retirado con un trapo húmedo y una vez secos, se aplicaría el betún o la crema, preferiblemente con un trapo y utilizando pequeñas cantidades. También se puede usar un cepillo pequeño para las costuras y los pliegues.
Es aconsejable un betún de color lo más parecido posible al de los zapatos, pero si ésto no es posible, la crema neutra también es adecuada. El brillo se obtiene haciendo penetrar la crema en los poros de la piel, pero un exceso de ésta, lo único que haría, sería obstruirlos, impidiendo su adecuada transpiración.
Para las pieles de vacuno suaves, recomendamos las toallitas limpiadoras húmedas (de bebé), pues ayudan a retirar suciedad, hidratando al mismo tiempo. Después de la limpieza, se recomienda utilizar pequeñas cantidades de betún (de color determinado o neutro), para que el acabado sea aún mejor.
¡Después cepillar suavemente y quedarán como nuevos!